Llega el invierno, las montañas se tiñen de blanco y la adrenalina empieza a subir. Has decidido que este es el año: comprarás tu propia tabla de snowboard. No obstante, entrar en una tienda (así sea física u online) y ver cientos y cientos de modelos, gráficos pasmantes y términos técnicos como camber, rocker, pop o flex, puede ser abruma